Solución · ABM Industrial
Account-Based Marketing industrial: en lugar de pescar con red, eliges las 30-50 empresas que te cambiarían el año y las trabajamos una a una.
Artillería de precisión para cuentas grandes.
Definida contigo: las empresas donde tu producto encaja y el ticket compensa el esfuerzo.
Todas las personas que influyen en la compra de cada cuenta: quién decide, quién prescribe, quién frena.
Qué les pasa, qué han publicado, qué proyectos tienen. El mensaje llega con los deberes hechos.
Nada de plantillas: cada cuenta tiene su ángulo, sus referencias y su timing.
Varias personas de la cuenta trabajadas en paralelo, con mensajes coherentes entre sí.
Las cuentas grandes deciden lento. El sistema mantiene la presencia sin quemar la relación.
De la lista a la primera reunión.
Definimos juntos la lista de cuentas: sector, tamaño, encaje y potencial.
Mapeamos los decisores de cada cuenta y qué le importa a cada uno.
Campaña por cuenta: contenido, mensajes y contactos coordinados a varias personas.
Cuando la cuenta responde, tu equipo entra con todo el contexto de meses de trabajo.
En el diagnóstico revisamos tu situación y te decimos, con datos, si esta solución encaja o si tu caso pide otra cosa. Gratis y sin compromiso.
Sin permanencia · Sin compromiso
La mecánica es la misma —elegir cuentas y trabajarlas a medida— pero aplicada a la venta industrial: ciclos largos, comités técnicos y decisores difíciles de alcanzar.
Cuando tu ticket es alto y tu mercado son decenas de empresas concretas, no miles. Si puedes nombrar a tus 50 clientes soñados, es tu caso.
Entre 30 y 50 por ciclo. Menos es poco universo; más diluye la personalización que hace que funcione.
Se cambia el ángulo, la persona o el canal — y si aun así no es el momento, queda en seguimiento con sus señales monitorizadas.
El primer ciclo completo son unos 3 meses. Las cuentas grandes rara vez se abren antes: contar otra cosa sería venderte humo.
Sí — de hecho es ideal: pocos candidatos, mucho valor por acuerdo. Se combina bien con la prospección internacional.
Con el mapa de decisores: analizamos el organigrama real de la cuenta y elegimos a quienes deciden, prescriben o abren puertas.